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FinOps8 min de lectura

Reserved Instances vs Savings Plans: cuál te conviene y cuándo

«¿Debería comprar Reserved Instances o Savings Plans?» es una de las preguntas que más recibimos después de que una empresa lleva unos meses en AWS y empieza a mirar la factura con más cuidado. La respuesta corta es que dependen de qué tan predecible es tu arquitectura — pero vale la pena entender la diferencia real antes de comprometerte con cualquiera de los dos.

La diferencia de fondo: qué estás comprometiendo

Ambos mecanismos te dan descuento a cambio de un compromiso de uso o gasto durante 1 o 3 años. La diferencia está en qué te comprometes a usar.

Con Reserved Instances (RI) te comprometes a una instancia específica: familia (por ejemplo, m5.large), región y, en algunos casos, zona de disponibilidad. Si tu carga cambia — pasas de m5 a m6i, o mueves cargas a otra región — la reserva deja de aplicar y sigues pagando el descuento por algo que ya no usas.

Con Savings Plans te comprometes a un monto de gasto por hora (por ejemplo, «USD 10/hora en cómputo»), sin importar qué instancia, familia o región uses. El descuento se aplica automáticamente a cualquier uso elegible — EC2, Fargate y Lambda en el caso de Compute Savings Plans.

Los números: cuánto descuento da cada uno

  • Reserved Instances: hasta 72% de descuento frente a on-demand, dependiendo del tipo de pago (sin anticipo, con anticipo parcial, o con anticipo total) y el plazo (1 o 3 años).
  • Compute Savings Plans: hasta 66% de descuento, con la ventaja de aplicar a cualquier familia de instancia, región o incluso a Fargate y Lambda.
  • EC2 Instance Savings Plans: un punto intermedio — más restrictivo que Compute Savings Plans (aplica a una familia de instancia específica en una región específica), pero con mayor descuento, hasta 72%.

En términos generales: si necesitas el máximo descuento posible y tu carga es estable, RI o EC2 Instance Savings Plans te dan más. Si necesitas flexibilidad porque tu arquitectura todavía puede cambiar, Compute Savings Plans es la opción más segura, aunque el descuento máximo sea algo menor.

Cuándo tiene sentido cada uno

Reserved Instances conviene cuando:

  • Ya llevas más de un año corriendo la misma familia de instancias en la misma región, sin planes de migrar a otra generación de hardware.
  • Tienes cargas de base de datos (RDS) que rara vez cambian de tipo de instancia.
  • Quieres el descuento máximo y estás dispuesto a perder flexibilidad a cambio.

Savings Plans convienen cuando:

  • Tu arquitectura todavía está evolucionando — estás migrando cargas, probando nuevas familias de instancias, o moviendo cosas a contenedores o serverless.
  • Usas una combinación de EC2, Fargate y Lambda, y quieres que el mismo compromiso cubra todo automáticamente.
  • Llevas menos de un año en AWS y no tienes suficiente historial para comprometerte a una configuración específica.

Un caso práctico

Una empresa con un gasto base estable de USD 1.500/mes en EC2, corriendo la misma familia de instancias desde hace 18 meses, puede comprar EC2 Instance Savings Plans o Reserved Instances de 1 año y capturar cerca del 40-50% de descuento sobre ese gasto base — es decir, entre USD 600 y 750 de ahorro mensual, sin cambiar nada en la arquitectura.

Esa misma empresa, si estuviera en pleno proceso de migrar de instancias m5 a instancias más nuevas, o de mover parte de la carga a Fargate, estaría mejor con Compute Savings Plans: el compromiso de gasto se mantiene válido durante toda la transición, sin perder el descuento por cambiar de tipo de instancia.

El error más común: comprar sin medir primero

El error que vemos con más frecuencia es comprar Reserved Instances o Savings Plans sin haber medido el consumo base real durante al menos 2-3 meses. Comprometerte a un gasto o una instancia específica antes de tener visibilidad clara de tu patrón de uso normalmente termina en una de dos situaciones: comprometes de más (pagas por capacidad que no usas) o de menos (sigues pagando on-demand por una parte significativa de tu carga que sí era predecible).

Regla práctica: cubre con Savings Plans o RI el 70-80% de tu consumo base estable, y deja el 20-30% restante en on-demand para absorber la variabilidad normal de tu operación. El AWS Cost Explorer tiene un recomendador que, con al menos un mes de historial, sugiere automáticamente qué tipo de plan comprar y con qué cobertura.

¿Puedo combinar ambos?

Sí. De hecho, es habitual en arquitecturas mixtas: Reserved Instances para las cargas de base de datos (RDS) que casi nunca cambian de tipo, y Savings Plans para el cómputo (EC2/Fargate/Lambda) que sí evoluciona con el tiempo. No son mutuamente excluyentes — la clave es identificar qué parte de tu infraestructura es estable y cuál todavía está en movimiento, y asignar el mecanismo correcto a cada una.

¿Y si ya compré el que no era?

Pasa más de lo que parece. Reserved Instances se pueden vender en el AWS Marketplace de RI (con algunas restricciones y una comisión), y AWS permite modificar ciertos parámetros de una reserva (zona de disponibilidad, tamaño de instancia dentro de la misma familia) sin perder el descuento. Los Savings Plans, en cambio, no se pueden revender ni cancelar — el compromiso de gasto queda fijo durante el plazo, lo que refuerza la importancia de medir bien antes de comprar.

¿No estás seguro de cuál te conviene? En CloudTing revisamos tu consumo histórico en Cost Explorer y te decimos exactamente qué comprar, cuánto cubrir y qué ahorro real puedes esperar — antes de comprometerte a nada.

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